El sueño compartido.
Hará unos quince años me tope por casualidad con una película de detectives de finales de los ochenta llamada “Sea of love”. Esta cinta logró grabar permanentemente en mi memoria dos detalles.
1.- Una asociación de la canción titulada “Sea of love” con la idea de un amor triste y casi patético.
2.- La imagen de Al Pacino acostado junto a una prostituta en la posición de la cuchara.
Me permito explicar a detalle este último punto. Pacino es un detective que busca un asesino serial, pero en algún momento, paga a esta mujer de dudosa reputación para que duerma con él. Lo curioso es que es solo para dormir literalmente. El la instruye en como debe representar su papel, la invita a acostarse de lado, sugiriendo una posición fetal para que el pueda acoplarse perfectamente por atrás, justo como un par de cucharas. Él hace esto por que le recuerda a su difunta esposa, el sentimiento de seguridad de dormir a su lado. No recuerdo el final de la cinta.
Guarde esa idea por años con la esperanza de transformarla en algo mas complejo. Hace tan solo unos meses descubrí que Banana Yoshimoto lo logró antes que yo en su cuento “Sueño profundo”. En una historia secundaria del relato encontramos a una chica con un empleo extraño que ella bautiza como sueño compartido. El trabajo consiste en recibir a una persona por noche para que duerma junto a ella. Los clientes son jóvenes, adultos, ancianos, hombres y mujeres cuyo estrés en la vida laboral o diaria no les permite dormir bien. Mucho menos descansar. Ella los recibe en compañía de una cómoda cama y se acuesta junto a ellos para que ellos duerman, pero en el momento en que los problemas del cliente lo despiertan en la madrugada, ella esta ahí con una taza de te, de café o algo similar, pero mas importante, con una sonrisa. Una tranquilizadora sonrisa. Esta ahí para platicar, calmarlo y hacerlo dormir nuevamente. Lo que ella vende es comprensión, compañía, seguridad. Todo envuelto en una sábana.
El cuento menciona un lado oscuro de esta moneda también. El recibir los problemas de estas personas, el vivir constantemente para alguien mas termina por consumirla. Ella termina cometiendo suicidio. Todo exceso es malo.
Aún así la idea me parece en verdad sublime. La solución perfecta a mis constantes problemas de sueño. Una increíble manera de cimentar vínculos. Hacer de la cama una ofrenda a Hypnos y no a Afrodita.
Así que invito a todos a poner una sesión de sueño compartido en sus listas de cosas por hacer. De ser posible invítenme.
Saludos.
1.- Una asociación de la canción titulada “Sea of love” con la idea de un amor triste y casi patético.
2.- La imagen de Al Pacino acostado junto a una prostituta en la posición de la cuchara.
Me permito explicar a detalle este último punto. Pacino es un detective que busca un asesino serial, pero en algún momento, paga a esta mujer de dudosa reputación para que duerma con él. Lo curioso es que es solo para dormir literalmente. El la instruye en como debe representar su papel, la invita a acostarse de lado, sugiriendo una posición fetal para que el pueda acoplarse perfectamente por atrás, justo como un par de cucharas. Él hace esto por que le recuerda a su difunta esposa, el sentimiento de seguridad de dormir a su lado. No recuerdo el final de la cinta.
Guarde esa idea por años con la esperanza de transformarla en algo mas complejo. Hace tan solo unos meses descubrí que Banana Yoshimoto lo logró antes que yo en su cuento “Sueño profundo”. En una historia secundaria del relato encontramos a una chica con un empleo extraño que ella bautiza como sueño compartido. El trabajo consiste en recibir a una persona por noche para que duerma junto a ella. Los clientes son jóvenes, adultos, ancianos, hombres y mujeres cuyo estrés en la vida laboral o diaria no les permite dormir bien. Mucho menos descansar. Ella los recibe en compañía de una cómoda cama y se acuesta junto a ellos para que ellos duerman, pero en el momento en que los problemas del cliente lo despiertan en la madrugada, ella esta ahí con una taza de te, de café o algo similar, pero mas importante, con una sonrisa. Una tranquilizadora sonrisa. Esta ahí para platicar, calmarlo y hacerlo dormir nuevamente. Lo que ella vende es comprensión, compañía, seguridad. Todo envuelto en una sábana.
El cuento menciona un lado oscuro de esta moneda también. El recibir los problemas de estas personas, el vivir constantemente para alguien mas termina por consumirla. Ella termina cometiendo suicidio. Todo exceso es malo.
Aún así la idea me parece en verdad sublime. La solución perfecta a mis constantes problemas de sueño. Una increíble manera de cimentar vínculos. Hacer de la cama una ofrenda a Hypnos y no a Afrodita.
Así que invito a todos a poner una sesión de sueño compartido en sus listas de cosas por hacer. De ser posible invítenme.
Saludos.

