March 22, 2007

Obra en una escena

Se levanta el telón.
Un parque. Un hombre escondido entre los arbustos se asoma con un arma en la mano. Mira a izquierda y derecha y regresa a su escondite. Una mujer en una banca cercana, se percata de su presencia y se acerca al arbusto.

-Buenas tardes. ¿Me permitiría preguntar que es lo que hace?
-Cazando
-¡Oh! ¿Y cuál es la presa?
-Dioses
-¿Dioses? Me imagino que resultan bastante difíciles de someter ¿O me equivoco?

El hombre por fin se deja ver una vez más.

-En verdad lo complicado es encontrarlos. Hace algunos siglos era mas sencillo, había dioses por todos lados, hoy en día se rumora que están casi extintos, que solo queda uno, e incluso hay quien opina que también ese ha muerto ya. Pero uno no puede estar seguro. Hay reportes de avistamientos, últimamente se le ha visto acompañando a una famosa rata que ha hecho fortuna cantando, así que no pierdo la esperanza de encontrarlo.
-¿Aquí?

La mujer con preocupación en el rostro, voltea a derecha e izquierda.

- ¿Y por que no? Los dioses son omnipresentes, lo que quiere decir que no puede estar lejos.
- Mmm…Si, eso es verdad.
-Ahora por favor retírese un poco, esta espantando a los dioses y no podré atrapar ninguno.
-¡Oh! Claro, mil disculpas.

El hombre vuelve a esconderse. La mujer regresa a su banca, medita un poco y regresa.

-Disculpe, pero ¿Qué hará con el dios una vez que lo atrape?

El hombre se asoma desde un arbusto diferente con evidente disgusto.

-Matarlo por supuesto. Desde que mi esposa se fue y se llevo todos los muebles he tenido problemas para llenar los espacios en la casa. Me imagino que se vera bastante bien en la pared de la sala, justo sobre el televisor.
-Pero si es verdad que solo queda uno, y usted lo elimina, ¿Qué hará usted por las tardes?

El hombre reflexiona un momento y sin mucha convicción responde.

-Me imagino que una vez que no existan más dioses, tendré que aceptarlo y empezar a cazar otra cosa, humanos tal vez, he escuchado que dan bastante batalla. Sobre todo si han ido a la universidad.
- Vaya eso suena aterrador. Ya puedo verlo, todas las personas poniendo atención a cada paso que dan, revisando cada rincón para no caer en una trampa o ser victima de un inconsciente cazador como usted. (Una pausa mientras continua pensando en el tema) Si todo mundo pasa tanto tiempo preocupándose por su propia seguridad, nunca podremos terminar ningún proyecto. El progreso se detendría. Oh! Que horror.

La mujer, desesperada se prepara para desmayarse con una pose teatral.

- Yo podría prestarle una escopeta ¿Sabe?

Al escuchar esto la mujer se recupera inmediatamente.

- Oh! Así las cosas cambian. Ahora entiendo perfectamente su punto de vista.
- Me alegro, Tal vez me permita entonces seguir con mi caza.
- Pero por supuesto, es mas, me dispongo a ayudarle.

Con un rápido movimiento la mujer se esconde en los arbustos. Pasa un largo tiempo y ambos salen de los arbustos, armados, miran a izquierda y derecha y vuelven a esconderse.
Se cierra el telón. Se escucha un disparo.
El público aplaude, pero solo una vez dada lo corto de la obra.

March 05, 2007

Cuarteto

Ha sido un mal día. Es fácil decidir eso cuando el llegar a mi deprimente apartamento es por mucho lo mejor que me ha pasado hoy. El sentimiento se termina rápido. Al entrar puedo ver a las tres únicas mujeres que me prestan atención, cada una en un rincón y sin dirigirse la palabra. La imagen es espectacular. Tanta belleza en un solo cuarto es simplemente demasiado. La rubia vestida completamente de blanco, con la mirada un tanto vacía. La joven punk que viste todo tipo de azules en la cara, el pelo y la ropa. La mujer de color, con su vestido de noche negro y su actitud de que ya lo ha visto todo en esta vida. Cada una de ellas ha compartido su tiempo conmigo, me ha platicado sus penas y puede que mas importante ha escuchado las mías. Alguna ha compartido mi cama, la otra, largos paseos por la ciudad, la ultima mucho más que eso.
Cierro lentamente la puerta detrás de mí. Las saludo y les pregunto si quieren algo de tomar mientras me dirijo a la cocina. ¿Agua, café, whiskey? Me pregunto en que clase de problema estoy metido. Ninguna de ellas parece feliz. A pesar de que no tengo una relación seria con ninguna de las tres, tendría grandes problemas si tuviera que decidir por solo una. Regreso a la sala con 4 tazas de café sin azúcar. Es así como lo tomamos, amargo. Las tres están esperándome con una pequeña sonrisa. Las cosas mejoran un poco al parecer.
Pasamos toda la tarde platicando, compartiendo historias de amor, locura y muerte. Quiroga estaría orgulloso. A media noche la mujer de color se levanta y dice que es suficiente, es hora de irnos. La rubia le dice que esta pasando un muy rato, que no es muy común que pueda pasar su tiempo así, que si no podemos esperar un poco mas. La joven punk se suelta a llorar, dice que no es justo, que siempre que se esta divirtiendo realmente las cosas tienen que terminar así. Ella les contesta con un aire casi maternal que a ella no la hace feliz tampoco, pero que así es como debe de ser, como siempre ha sido. Yo les pido que se queden, les digo que no tienen que irse si no lo desean. La joven viene hacia mí y entre sollozos me abraza mientras me dice que yo voy a ir con ellas. La rubia se acerca asintiendo con la cabeza. La mujer de color, ya enfrente de mi, me besa. Es entonces cuando me doy cuenta de que toda mi vida he tenido una relación seria con ellas, con las tres. Somos un cuarteto y debemos irnos. Una extraña puerta se abre a la mitad del cuarto y la Soledad, la Tristeza, la Oscuridad y yo la atravesamos juntos.


El disparo despertó a todo el edificio. El sonido viajo por los conductos de ventilación directo a las habitaciones. Pero eso fue lo único que sorprendió a la gente de su suicidio. Todos lo que lo conocían sabían que había algo extraño en el. Siempre solo, siempre vestido de negro, siempre con esa mirada triste. Se preguntaban que significado tendría el beso azul que tenia marcado en la mejilla izquierda, pero no les preocupaba mucho, seguro alguna extraña referencia literaria o algo por el estilo. Nadie sabía si tenía familia o amigos cercanos, así que los gastos funerarios fueron cubiertos por el gobierno. Su apartamento fue rentado una semana después.