Obra en una escena
Se levanta el telón.
Un parque. Un hombre escondido entre los arbustos se asoma con un arma en la mano. Mira a izquierda y derecha y regresa a su escondite. Una mujer en una banca cercana, se percata de su presencia y se acerca al arbusto.
-Buenas tardes. ¿Me permitiría preguntar que es lo que hace?
-Cazando
-¡Oh! ¿Y cuál es la presa?
-Dioses
-¿Dioses? Me imagino que resultan bastante difíciles de someter ¿O me equivoco?
El hombre por fin se deja ver una vez más.
-En verdad lo complicado es encontrarlos. Hace algunos siglos era mas sencillo, había dioses por todos lados, hoy en día se rumora que están casi extintos, que solo queda uno, e incluso hay quien opina que también ese ha muerto ya. Pero uno no puede estar seguro. Hay reportes de avistamientos, últimamente se le ha visto acompañando a una famosa rata que ha hecho fortuna cantando, así que no pierdo la esperanza de encontrarlo.
-¿Aquí?
La mujer con preocupación en el rostro, voltea a derecha e izquierda.
- ¿Y por que no? Los dioses son omnipresentes, lo que quiere decir que no puede estar lejos.
- Mmm…Si, eso es verdad.
-Ahora por favor retírese un poco, esta espantando a los dioses y no podré atrapar ninguno.
-¡Oh! Claro, mil disculpas.
El hombre vuelve a esconderse. La mujer regresa a su banca, medita un poco y regresa.
-Disculpe, pero ¿Qué hará con el dios una vez que lo atrape?
El hombre se asoma desde un arbusto diferente con evidente disgusto.
-Matarlo por supuesto. Desde que mi esposa se fue y se llevo todos los muebles he tenido problemas para llenar los espacios en la casa. Me imagino que se vera bastante bien en la pared de la sala, justo sobre el televisor.
-Pero si es verdad que solo queda uno, y usted lo elimina, ¿Qué hará usted por las tardes?
El hombre reflexiona un momento y sin mucha convicción responde.
-Me imagino que una vez que no existan más dioses, tendré que aceptarlo y empezar a cazar otra cosa, humanos tal vez, he escuchado que dan bastante batalla. Sobre todo si han ido a la universidad.
- Vaya eso suena aterrador. Ya puedo verlo, todas las personas poniendo atención a cada paso que dan, revisando cada rincón para no caer en una trampa o ser victima de un inconsciente cazador como usted. (Una pausa mientras continua pensando en el tema) Si todo mundo pasa tanto tiempo preocupándose por su propia seguridad, nunca podremos terminar ningún proyecto. El progreso se detendría. Oh! Que horror.
La mujer, desesperada se prepara para desmayarse con una pose teatral.
- Yo podría prestarle una escopeta ¿Sabe?
Al escuchar esto la mujer se recupera inmediatamente.
- Oh! Así las cosas cambian. Ahora entiendo perfectamente su punto de vista.
- Me alegro, Tal vez me permita entonces seguir con mi caza.
- Pero por supuesto, es mas, me dispongo a ayudarle.
Con un rápido movimiento la mujer se esconde en los arbustos. Pasa un largo tiempo y ambos salen de los arbustos, armados, miran a izquierda y derecha y vuelven a esconderse.
Se cierra el telón. Se escucha un disparo.
El público aplaude, pero solo una vez dada lo corto de la obra.
Un parque. Un hombre escondido entre los arbustos se asoma con un arma en la mano. Mira a izquierda y derecha y regresa a su escondite. Una mujer en una banca cercana, se percata de su presencia y se acerca al arbusto.
-Buenas tardes. ¿Me permitiría preguntar que es lo que hace?
-Cazando
-¡Oh! ¿Y cuál es la presa?
-Dioses
-¿Dioses? Me imagino que resultan bastante difíciles de someter ¿O me equivoco?
El hombre por fin se deja ver una vez más.
-En verdad lo complicado es encontrarlos. Hace algunos siglos era mas sencillo, había dioses por todos lados, hoy en día se rumora que están casi extintos, que solo queda uno, e incluso hay quien opina que también ese ha muerto ya. Pero uno no puede estar seguro. Hay reportes de avistamientos, últimamente se le ha visto acompañando a una famosa rata que ha hecho fortuna cantando, así que no pierdo la esperanza de encontrarlo.
-¿Aquí?
La mujer con preocupación en el rostro, voltea a derecha e izquierda.
- ¿Y por que no? Los dioses son omnipresentes, lo que quiere decir que no puede estar lejos.
- Mmm…Si, eso es verdad.
-Ahora por favor retírese un poco, esta espantando a los dioses y no podré atrapar ninguno.
-¡Oh! Claro, mil disculpas.
El hombre vuelve a esconderse. La mujer regresa a su banca, medita un poco y regresa.
-Disculpe, pero ¿Qué hará con el dios una vez que lo atrape?
El hombre se asoma desde un arbusto diferente con evidente disgusto.
-Matarlo por supuesto. Desde que mi esposa se fue y se llevo todos los muebles he tenido problemas para llenar los espacios en la casa. Me imagino que se vera bastante bien en la pared de la sala, justo sobre el televisor.
-Pero si es verdad que solo queda uno, y usted lo elimina, ¿Qué hará usted por las tardes?
El hombre reflexiona un momento y sin mucha convicción responde.
-Me imagino que una vez que no existan más dioses, tendré que aceptarlo y empezar a cazar otra cosa, humanos tal vez, he escuchado que dan bastante batalla. Sobre todo si han ido a la universidad.
- Vaya eso suena aterrador. Ya puedo verlo, todas las personas poniendo atención a cada paso que dan, revisando cada rincón para no caer en una trampa o ser victima de un inconsciente cazador como usted. (Una pausa mientras continua pensando en el tema) Si todo mundo pasa tanto tiempo preocupándose por su propia seguridad, nunca podremos terminar ningún proyecto. El progreso se detendría. Oh! Que horror.
La mujer, desesperada se prepara para desmayarse con una pose teatral.
- Yo podría prestarle una escopeta ¿Sabe?
Al escuchar esto la mujer se recupera inmediatamente.
- Oh! Así las cosas cambian. Ahora entiendo perfectamente su punto de vista.
- Me alegro, Tal vez me permita entonces seguir con mi caza.
- Pero por supuesto, es mas, me dispongo a ayudarle.
Con un rápido movimiento la mujer se esconde en los arbustos. Pasa un largo tiempo y ambos salen de los arbustos, armados, miran a izquierda y derecha y vuelven a esconderse.
Se cierra el telón. Se escucha un disparo.
El público aplaude, pero solo una vez dada lo corto de la obra.

